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Pregón Semana Santa Albox 1996


Regreso a Albox, a la amada tierra de mi despertar y de mi espíritu en luz, como el romero que ha recorrido todos los caminos - los vastos desiertos de la desolación y el gozo - y vuelve a su cálida cuna, sin equipaje, ni apegos ni querencia de cosas materiales y terrenas. El alma bien desnuda, desprendida, para rezar en alta voz junto a vosotros, o dentro de vosotros, hermanos en el amor de Cristo y de su Madre, blanca ternuras alta paloma del Saliente, derramadora de gracia, de fulgor incesante y de bondad. A ella elevo el estremecimiento de mi canto y pido que me ayude a encender mis palabras y a dejar toda el alma repartida en vosotros y hecha fruta en sus manos.

Vengo a rezar con el recuerdo con la emoción de mi niñez prendida de esa cruz, en donde vais prendidos. Vengo a rezar y con el dolor agudo y último. del saetero que rasga el velo de la noche con su voz. Vengo a pedir desde la hondura y desde el límite de la secreta pena. Con vosotros. Para tejer una guirnalda, o una escala de flores que ascienda desde aquí, con el clamor de nuestras almas v hallo gracia en el cielo. Para pedir que acabe esta noche incesante de los tallos quebrados, de la violencia y el odio que corta tantas vidas en flor y dispara sobre la pura inocencia de este país crucificado.

Procesiona mi infancia por las calles de Albox. vestida de maragullo o marabullo de San Juan, agudo capirote colorao, mezclándose o fundiéndose con un bosque de conos multicolores: blancos, negros y moraos... Bosque móvil de penitentes, de hombres puros, purificados en su propia andadura; hombres santos en la Semana de la agonía, y la Resurrección. Aves de largo pico puesto al aire, elevado a los cielos.

El marabú, ave sagrada de África, cigüeña de gran pico amarillo, recuerda el capirucho de los nazarenos.

Marabut o marabuto son palabras árabes, que en el mundo musulmán significan ermita de un morabito y hombre santo. Son, pues, estas hermosas palabras con infancia de nuestra Semana Santa (maragullo, marabullo) de origen árabe, heredadas de nuestros moriscos de Albox, que no hemos encontrado en otros lugares y que significan asceta, penitente u hombre santo.

Son estas voces (maragullo, marabullo) un puente de unión y una invitación a la comprensión, a la tolerancia y al diálogo, entre la religiosidad cristiana y musulmana.

Los místicos han representado siempre - desde la Luz y el Amor más elevado - un camino abierto al entendimiento entre todos los seres.

Los sufíes, místicos musulmanes, simbolizan a Cristo con el color negro brillante, como una "noche oscura" llena de fulgores. E lbn Arabí en el Siglo XIII dice: "cuando un sufí va a morir invoca a Cristo... pero, no lo digáis, porque esto es un secreto".

Lanzo este puente de fusión hacia el mañana, porque ya existió en el pasado; y si seguimos nombrando a los nazarenos como maragullos o marabullos se debe, no me cabe duda, a que grupos de moriscos bautizados en la fe de Cristo, dieron este nombre a los penitentes, en Albox, en primitivas hermandades acaso desde el siglo XVI, y de las que, habiéndose borrado la memoria perdura el nombre de sus hombres puros.

Mi infancia tuvo el más hermoso y emocionante privilegio: un regalo para mi alma buscadora de luces y para mi sensibilidad: viví rodeado de tallistas y doradores, que me extasiaban con la delicadeza de su labor artística y contagiaron en mi ser el fervor religioso que ponían en sus obras.

Frente a mi casa, en la Calle Ancha, vivía y tallaba con gracia creativa Julián Ruiz, que aportó su elevada espiritualidad a algunos de nuestros tronos de Semana Santa, como los de la Virgen de la Esperanza y la Oración en el Huerto del Paso Blanco ( y otro que el tiempo y la carcoma destruyó: el de la Virgen de las Angustias).

Yo era un niño curioso, hechizado por la sabiduría y el misterio de aquella mano prodigiosa, que hacía florecer con vida propia, la madera sagrada de una imagen, de un trono o de un retablo. Le vi trabajar muchas veces y lo sentía tan próximo como a un abuelo misterioso y que me alumbraba los caminos del arte y de la vida.

Julián tenía en su taller deliciosos juguetes móviles, que nos mostraba con encanto a los niños vecinos. Nos hizo las primeras andas o tronos sencillos, para celebrar nuestras procesiones de niños, en el ambiente de honda, austera y auténtica religiosidad de nuestro pueblo. El olor de la cera y las flores silvestres me traen a través del tiempo, la pureza, la ingenuidad, la bondad y la inocencia y la conmovida ternura de aquellos niños: ¡qué fácil hubiera sido así construir la vida y, la fraternidad del mundo! (Pero aún es tiempo).

Otro privilegio, otro obsequio, me ilumina desde los primeros días: mis padrinos de bautizo eran sobrinos del genial Alfredo Fábrega "El Currillo", espléndido tallista, autor del Santo Sepulcro, que alberga el impresionante cuerpo de Cristo yacente, del "Paso Morao”. Esta magnífica urna del Santo Entierro fue dorada por Ángel lbáñez Rabasa e1 padre de mi tío Pepe, que había nacido en Murcia en 1867 y fallecido en Albox en 1940.

En casa de mí tío, aprendí a admirar, a la vez, a su tío Alfredo Fábrega "E1 Currillo”. Más de una vez contemplé, con un cuidado extremo los libros de láminas barrocas que él había utilizado. Y todo mi estremecimiento infantil quedó en las manos de aquella deliciosa imagen de la Virgen de los Dolores que habían heredado de su familia.

José lbáñez - mi padrino - también contribuyó a ennoblecer la Semana Santa de Albox. Antes de la guerra doró el trono del Nazareno de La Loma, hoy perdido. Y realizó un trono de palio para la Virgen de los Dolores - del Paso Negro -. Me veo, niño apenas crecido, frente a una imagen de vestir de la Virgen de los Dolores, que él estaba restaurando, y le veo poner toda su alma y todo su arte, en una delicadísima operación de embellecimiento de aquella figura tan hermosa y traspasada de pena.

 

PASO NEGRO.-

Esta antigua cofradía que transita 300 años de la historia, la cultura, y el vigor religioso de la villa: Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores - Paso Negro -: de luto el alma acongojada, el vestido y el manto de pana de terciopelo, bordados en seda y oro, traídos desde Italia, con la maestría, la admirable paciencia y la delicadeza de las monjas Trinitarias de Granada. Un luto, un negro brillante y luminoso; la larga noche del dolor iluminada por la gracia de Cristo.

El origen de la saya y mantos negros que visten las imágenes de la Virgen de los Dolores, en nuestro país, hay que buscarlo en el siglo XVI: Isabel de Valois, tercera esposa del Rey Felipe II quiso que el escultor Gaspar Becerra hiciera una reproducción escultórica de un cuadro de la Soledad o de las Angustias, que había traído de Francia. Terminada la imagen de vestir, la camarera mayor de la reina, condesa de Ureña, que había enviudado, regaló sus trajes de luto para la Virgen, iniciándose de esta forma la tradición de lavestimenta negra. Allí parece que nacieron también las Cofradías de la Virgen de los Dolores.

De aquella época data, asimismo, la incorporación del corazón atravesado por siete espadas, como el que lleva en su pecho nuestra Dolorosa, simbolizando los siete dolores mas agudos e intensos que sufrió María: la profecía de Simeón, huida a Egipto, perdida de Jesús en el Templo, Calle de la Amargura, Crucifixión, Descendimiento y Entierro de Cristo.

La Virgen de los Dolores de nuestro Paso Negro es imagen de vestir, encantadora, sublime, original del escultor granadino Fernando Correa Antunez: data de 1940 y fue donada por Doña Brígida Pardo que en un rasgo de sorprendente generosidad, aportó también el palio, el vestuario y el manto.

Como un joya se conserva la corona de plata de la figura antigua, del Siglo XVII, así como el pectoral y la parte delantera de la falda - verdaderas reliquias de un pasado artístico esplendoroso -.

Lleva en la mano el pañuelo blanco, para enjugar sus lágrimas, característico de todas las Dolorosas.

Esta Cofradía, muy preocupada por incorporar nuevas creaciones artísticas, encargó para la Virgen de los Dolores un nuevo trono de palio de alpaca repujada y plateada con 12 várales, realizado por el orfebre granadino Rafael Moreno, que luce la imagen desde 1989.

Asimismo, incorporaron en 1982, si bien procesionó varios años después, una talla maravillosa de cuerpo entero, Cristo de la Columna del escultor granadino Antonio Barbero Gor - seguidor de la Escuela de Alonso Cano -: Jesús amarrado a la columna, con las manos enlazadas por un cordón y con los pies avanzado en clásica postura barroca - como los ángeles de la Virgen del Saliente -. La escultura es enormemente expresiva, de gran fuerza. Mira, o atraviesa con la mirada a la gente, como implorando o entrando en el centro volcánico de nuestras almas.

Me gusta, particularmente, por la sacudida emocional y directa que produce y por la austeridad y belleza con que ha sido concebida.

La Virgen de los Dolores posee un rostro de una delicadeza, una finura y una singularidad extraordinarias, marcada por un sufrimiento profundísimo. En este rostro van también las desventuras y desalientos de los hijos de Albox y los de toda la humanidad, que encuentran también en él la esperanza, la seguridad, el amor reconfortante y el consuelo.

Virgen de los Dolores: recoge en tus manos nuestra pena secreta, nuestro desconsuelo de criaturas heridas, acógenos en tu corazón traspasado con la soleada ternura que acunaste a Hijo. Ante ti, y en ti la negra noche de nuestra aflicción: danos el camino de la luz y la fortaleza bien amurallada del alma. danos paciencia sin orillas en esta batalla de la vida terrena. Acude a tu Hijo con este ramo de padecimientos y pídele una tregua, un rayito de sol para esta alma y este cuerpo, también clavados en su cruz oculta.

 

PASO COLORAO.-

Ya esbocé en otra ocasión, el fuerte contraste de Albox, como pueblo práctico o inteligente, pero profundamente espiritual.

De aquellas Semanas Santas imborrables de mis primeros años, me queda en la memoria un largo escalofrío que recorre toda la noche de La Loma: La Soledad, anegada en un tenso silencio, un silencio respirado, un silencio de madrugada que es el sollozo unido de los humildes, acompañado de un tambor grave, rotundo, voz recia de penitencia y de corazones ofrecidos. Aun me sacude aquel tambor, aquella sola Soledad de María, en el centro profundo de mi conciencia llamándome, golpeándome, invitándome a la búsqueda, con insistencia: salir a las calles o a los caminos para hallar “también en soledad" la Luz Herida y el Amor en Vuelo.

Federico García Lorca, profundamente enternecido, escribe:

"Virgen con miriñaque,
Virgen de la Soledad,
abierta como un inmenso tulipán.
De tu barco de luces
vas
por la alta marea
de la ciudad,
entre saetas turbias
y estrellas de cristal...”

Aquella íntima Cofradía de San Juan - o Paso Colorao- de mi infancia, fue siempre por mi alma, como reconfortante manantial de agua clara, para la sed del fondo. La guerra, siempre la guerra, se había llevado imágenes y tronos y había prendido fuego en las alas de mariposa del sentimiento religioso.

En 1940 nació esta Cofradía, o resurgió de las cenizas. Siempre transitan, por mis adentros,por calles interiores de mi ser, San Juan, con el dedo indicador que abría el río de la muchedumbre, (de este santo me encantó siempre su eterna juventud, su lozanía); la Virgen del Primer Dolor (a la que vi tantos días en las manosrestauradoras de mi padrino). Y el Crucificado, tan impresionante, que tuvo abrazada mi niñez y primera juventud y las primaveras ebrias de mis poemas nacientes. A su amparo, dijimos, con Pelayo, poemas una Semana Santa, como estos que germinaron en la transida espiritualidad de nuestra Jerónima Berbel:

SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

Déjame descansar en esa altura
de tu dulce costado dolorido;
traigo lleno de polvo mi vestido
y el corazón cargado de amargura.

Pero siento crecer una hermosura
de lirios en mi pecho estremecido
y correr por mi sangre un encendido
manantial de riberas, de ternura.

No me dejes seguir, que tengo miedo
y encender ya mi lámpara no puedo
en la sombra y el viento del camino.

Y si es que me esperabas desvelado,
¡qué alegría, Señor, haber llegado
como la aguda flecha a su destino!

Jerónima Berbel.


LOS MORAOS.-

Yo fui niño inmóvil, absorto y conmovido, en la Plaza del Pueblo, ante la imagen yacente de Cristo, un Santo Entierro iluminado, en urna que realizara "El Currillo" en 1914. Fue un impacto tan fuerte, que siempre ha venido conmigo: la intensidad, la tensión artística del barroco, me había ganado por completo de un golpe inesperado de belleza y muerte.

Todo mi corazón, como una fuente, desprendía lágrimas allí, quieto clavad, junto al cuerpo muerto de Jesús. Yo no sabía como derramar mi ternura sobre su carne lívida.

Llegaba aquella belleza desde 1886. Era un Cristo articulado que, en el Sermón de las Siete Palabras - según me cuenta Agustín García- tapaban con un lienzo morado y lo iban descubriendo, progresivamente, a lo largo del Sermón. Cuando le soltaban el brazo izquierdo, caía por su propio peso y, era entonces cuando "el Matute", Sacristán de Santa María, decía con resignación: "¡Otro año mas!".

La nueva y portentosa talla del Cristo Yacente fue realizada en 1981 por el escultor granadino Antonio Barbero Gor; pertenece al Paso morao o Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que se remonta en la hondura del tiempo y de nuestra historia religiosa: la más antigua referencia aparece en 1858, en el "Libro Primero correspondiente a la Cofradía de Jesús", una joya documental, y se conoce con el nombre actual desde 1877.

La imagen del Nazareno es creación del escultor granadino Román que, en 1941, reflejóel abatimiento, la humildad y serenidad de Jesús con la Cruz a cuestas, con sobriedad y contención. Desde el pasado año sale en su trono barroco - que ha sido dorado para esta Semana Santa -, obra del escultor de Granada D .Antonio Díaz Martínez.

El Paso de Jesús Nazareno, portando la Cruz camino del Calvario, me recordaba, en mi niñez asombrada, los versos de Gabriel y Galán: "Cuando pasa el Nazareno/con la tt6ica morada,/con la frente ensangrentada/ la mirada de Dios bueno/ y la soga al cuello echada.../ 0h qué dulce, qué sereno/ caminaba el Nazareno/ ¡Cuan suave, cuan paciente/ caminaba y cuan doliente/ con la cruz al hombro echada,/ el dolor sobre la frente/ y el Amor en la mirada!".

La Cofradía de Los Moraos, que ha tenido diversas épocas de esplendor y de ventura, cobra un nuevo auge en 1979, siendo, desde entonces su hermano mayor Víctor Jiménez Sanz.

Una de las grandes aportaciones fue, en 1987, la talla de María Santísima de la Redención, preciosa escultura de candelero, o de vestir original del artista murciano Antonio García Mengual, que procesiona sobre trono de palio de alpaca plateada y terciopelo azul bordado en oro por las manos maestras de las Adoratrices de Málaga. Este trono admirable fue realizado en Granada, en 1988, por Rafael Moreno Romera.

 

PASO BLANCO.-

Del "Paso Blanco", aún camina o navega por mi alma Nuestra Señora de las Angustias, la delicadísima Virgen sosteniendo a su Hijo muero en su regazo, transida de ternura y de amor fulgurante e ilimitado.

Siendo la Pietá de Miguel Angel delVaticano, la escultura que más me ha conmovido con su delirio debelleza, es nuestra Pietá de laVirgen de las Angustias un grupo escultóricohermosísimo, que desbordacuanto de humano yde sagrado cabe en mí; un alarde de maestría del imaginero granadino Fernando Correa, que procesionadesde1944.

Esta Hermandad, ilusionada e ilusionante, fue fundadaal comienzo de losaños veinte; posee unrico patrimonio culturalyartístico en su imaginería religiosa, que se completa con "La Oración en el Huerto", grupo escultórico de 1948; "Nuestra Señora de la Esperanza", impresionante figura de vestir, bajo exquisito palio verde bordado en oro, desde 1980; la Magdalena; un magnifico trono en madera dorada de Antonio Díaz; estandarte, cruz de guía, faroles de plata labrada, amén de los trono de Julián Ruiz Alemán (Julián el "Tallista", como todos le conocíamos), tan querido y admirado por mí, que contribuyen al esplendor y brillantez de laSemana Santa albogense.

 

BARROCO CONTENIDO.-

En Andalucía, la Semana Santa luce en las calles el museo deslumbrante de la imaginería barroca. El barroco que yo he vivido y sentido en la religiosidad de Albox, aunque tiene rasgos comunes con los esplendorosos pasos del Sur,presenta matices bien distintos.

Es cierto que aquí las imágenes gozan de lo esencial barroco: una hermosura extrema y una expresión sublime en el limite del dolor y la ternura; el poder para conmover, para traspasar con un dardo incendiario, para reclamar nuestro abrazo absoluto a la figura de Cristo muerto y resucitado y a su Madre, la Virgen Santísima en la intensidad y la tensión del dolor, de la angustia y la amargura. Pero hay una contención barroca. En nuestro pueblo, el sentimiento barroco es moderado., comedido y remansado. Entre el predominio de la forma y la hondura se inclina por esta última.

Entre la exuberancia, la exageración, el motivo recargado y llevado a su paroxismo; o la austeridad y el ascetismo, Albox tiende a éstos, porque ama el desprendimiento, la sencillez, la desnudez, la sequedad - tanto en el paisaje que nos rodea, como en el interior de cada uno -. Aquí nada es excesivo o desbordado. Albox es rompeolas del barroco andaluz, que llega como una ola suave, hermosa y decantada.

Y es que el barroquismo andaluz no se halla solo en las imágenes, en los tronos y en los múltiples elementos que configuran la gran representación religiosa y emotiva; sino en cuanto le acompaña: desde los adornosfloraleshasta en la manera de concebir la misma procesión.

En nuestro pueblo no hay desproporción; las diferentes cofradías - coloraos, blancos, negros y moraos - viven la Semana Santa desde la hondura, desde el silencio y el despojamiento de ataduras terrenas. No son recargados en los pasos procesionales. Se desviven en embellecerlos con dignidad perotambién con la delicadeza, la cautela, el comedimiento y la exquisitez que requiere. No traspasa la línea de lo esencial, para buscar con entrega generosa la verdad y autenticidad de esta Semana - que con el duro sacrificio de anderos, maragullos, manolas o vecinos anónimos - atraviesa la noche oscura hacia la Luz.

 

LA SAETA.-

La Saeta: flecha, venablo, que lanzada con fuerza, desgarro e intensidad de un corazón agonizante va a clavarse con ímpetu en todos los corazones a la vez. Así es la saeta que avanza abriendo cálices del alma por las madrugadas. Nunca hubo nombre más certero para este dardo en llamas de la copla. La saeta es la oración de la mujer o el hombre, solos, valientes, decididos en lo negro brillante de la noche, negro que guarda dentro su río ardiente: cuandouna saeta es abre como una flor de fuego, surge del cráter más profundo, de una humanidad que es siente clavada con Cristo en el árbol de la Cruz:

"Pero como el amor
los saeteros
están ciegos"
ha dicho García Lorca.

Y Albeniz, encuentra orígenes o afluentes insólitos para la primitiva saeta, una saeta antiquísima: los cantos de los Rosarios de la Aurora que en nuestro pueblo, aun ponen en las almas unalborozo y un temblor de amanecer franciscano. Dice el músico ilustre:

"La saeta antigua la cantaba el pueblo. Procedía, según parece, de los trovos y de las coplas que cantaban los campanilleros del Rosario de la Aurora. Era de melodía plana,poética, tierna; aun se oye alguna que otra vez".

 

PROPUESTA DE CREACION DE UNA SALA MUSEO.-

Perdura aquello que es trata con mimo, delicadeza y uncuidado que es amor y sabiduría. La guerra, cualquier guerra, esparce llamarada de odio y destrucción. Las vidas, como las grandes obras estéticas, las figuras con alma, las imágenes talladas por artistas irrepetibles, con tanta nobleza y gracia creativa que costaron tantos desvelos, pueden quedar convertidos en polvo o en ceniza en un solo instante; basta tan solo la maldad de un hombre o de un grupo cainita para anular la belleza atesorada porgeneraciones. Aquella guerra de infeliz memoria se llevó la cabeza, los brazos, el torso y el cuerpo entero de nuestra historia y nuestro arte. Es en tiempo de paz y primavera ebria en los almendros - con alas de luz rosa -, cuando hemos de pensar en estas cosas, en el porvenir de nuestro arte, lo mismo que tejemos con cariño el porvenir de nuestros hijos.

Señor Presidente de la Agrupación de Cofradías, Hermanos Mayores, Cofrades, amigos, pensemos en la Sala-Museo, que el tiempo y el amor irán ampliando, donde podamos admirar y conocer la viva historia de nuestra religiosidad. Una Sala-museo, capaz de albergar, proteger de robos. catástrofes y de la barbarie incontrolada de guerras y de odios, nuestro mejor arte religioso, sus documento, material gráfico y, en definitiva nuestra espléndida historia: la de los albogenses que van, llenos de luz, desde el ayer hacia el mañana.

 

NUESTRO PUEBLO ALZADO SOBRE UN TRONO.-

Si es hermoso dejarse llevar por este río de penitencia y oración, que son los pasos profesionales, este río de un pueblo entero clamando en unidad; también es de una belleza sobrecogedora, contemplarlos a cierta distancia, cuando desfilan por el puente que enlaza o hermana núcleos depoblación.

Muchas veces he visto desde mi terraza, las procesionespasando por el puente: tronos, imágenes, el bosque móvil y puntiagudo de los maragullos; las mujeres de negro, deliciosas y elegantísimas con sus peinetas y mantillas atesoradas; la marea humana, la marea pura; las ancianas arrastrando sus pies a duras penas; los pies descalzos del sacrificio y la promesa; la música entretejida con su hilo sacro en el corazón de todas las criaturas.

Todas las almas, todo el pueblo en el puente, en fusión absoluta con el Crucificado y su Madre Santísima. Y el puente, convertido en un gran tronoque contiene todos los pasos, todos los tronos, todos los nazarenos y a todos los vecinos hermanados de la villa.

A veces, con el sol cegándome los ojos, he creído ver que el puente - o trono gigantesco - conteniendo a nuestro pueblo y asus imágenes sagradas, ascendía a los aires, donde una Virgen ingrávida, flotante, acompañada de dos ángeles sin alas y gemelos, los recibía con su dulcísima ternura.

Quiero concluir leyendo unos versos escritos la Semana Santa anterior. Van dedicados a cuantos aquí estáis unidos en el aroma del Crucificado. A las cuatroCofradías y, en especial, con mi agradecimiento al Paso Negro, por su invitación a compartir este rato. A mis padres, a mi esposa, ami hijo y a mis amigos aquí presentes:

JUEVES SANTO

Rama del naranjo:
la paloma herida.
En el blanco azahar
la sangre caía
La cogí en mis manos
le quité la espina.
En la cruz del árbol
alas extendidas.
Cuando agonizaba
me entregó la vida.
De una roca oculta
voló al tercer día.
Se encendió en mi alma
una hoguera viva.
Me puso en mis manos
la flor del naranjo:
en su cáliz sangre,
sangre en mi costado.
Desde el blanco azahar
la paloma herida
comenzó a cantar.
Mi alma iluminada
vuela por los aires
sangre en mi costado
y en el cáliz sangre.
Ay, flor de naranjo,
aroma de Amor
para el Jueves Santo.

 

 

Juan José CEBA
Almería, 21 de Febrero 1996

 

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