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Hace dos números comencé una serie de artículos sobre los diferentes tipos de pasos, o tronos en nuestra zona, que podemos ver en la Semana Santa. En ese número expuse los diferentes elementos que forman el paso, así como lo que compone su exorno, tanto floral como de iluminación.
Quiero recordar que podemos distinguir entre los tipos de paso, los de Misterio, de nazareno, Crucificado, Virgen y Alegórico.
En el presente artículo me voy a ocupar de los primeros, los pasos de Misterio, término que hace referencia a aquellos en los que figuran escenas de la Pasión y Muerte de Jesús. Se completan con personajes diversos, procedentes tanto de los textos evangélicos canónicos como de tradiciones y leyendas de origen medieval o de los evangelios apócrifos.
Su objetivo, siempre partiendo que los pasos de Semana Santa tienen como objetivo último el suscitar el fervor y la devoción popular partiendo de escenas relacionadas con la Pasión, al tiempo que reproducen espacios y personajes dentro de un elemento escénico y teatral para crear un momento de gran intensidad devocional.
El origen de su concepto, como muchos elementos de la Semana Santa actual, surge en Sevilla, inspirándose en las piezas teatrales europeas de finales de la Edad Media (los “Mistery Plays” de Inglatgerra o los “Théâtre des Myetêres” de Francia.
La clave de estos pasos radica en tres elementos fundamentales. El primero es que debe ser una escena fácilmente reconocible para quien presencie una procesión en la que esté presente un paso de estas características. El segundo es que la distribución de las imágenes y elementos de adorno y complemento han de disponerse, como ya se indicó antes, de un modo teatral, formando una escena. El tercero es que los gestos de las diferentes imágenes han de expresar por sí solas lo que la escena no puede transmitir, aunque en este aspecto, sinceramente creo que algunas imágenes que procesionan por nuestras calles la verdad es que no transmiten demasiado, no se si por su factura o por el exorno o por la forma de ser vestidas. Esto se acompaña con que cada imagen ha de caracterizarse con sus atributos correspondientes, de modo que al igual que la primera clave no necesite de interpretación.
Generalmente estos pasos tienen como elemento central a Jesucristo en algún momento de la Pasión, acompañado por otros personajes secundarios que suelen ser los Apóstoles, personajes del Via Crucis u otros actores de distintas escenas como Poncio Pilato, miembros del Sanedrín ...
Estos pasos suelen tener gran aceptación popular por representar escenas que despiertan gran devoción, así como por sus especiales características suelen ser pasos de grandes dimensiones.
En nuestro pueblo, a pesar de transcurrir las procesiones por las calles más anchas del pueblo (cosa que no entiendo por qué, yo prefiero ver al Nazareno en las calles Cervantes, Caño San Felipe o en la salida de Puerta Purchena a verlo perdido en las avenidas) hay una carencia de pasos de Misterio, ya que el único que podríamos denominar como tal es el paso de La Oración en el Huerto del Paso Blanco. En él aparece la figura de Jesús en el momento de su oración en Getsemaní, acompañado de los Apóstoles que duermen.
En otras ciudades de Andalucía son emblemáticos algunos Pasos de Misterio, como las entrañables escenas de Jesús entrando en Jerusalén (más conocidas como borriquillas o pollinicas) que suelen llenar de chiquillería las calles de éstas ciudades. Destacan también por sus impresionantes dimensiones las escenas de la Última Cena, como las de Almería o Granada, que procesionan el Domingo de Ramos. También destacan otras escenas como los de la Sentencia, Calvarios, Presentación al Pueblo, Jesús despojado de sus vestiduras. Mención aparte merecen los grandes Pasos de Misterio de Sevilla.
Desde siempre me he planteado por qué no hay (salvo la excepción indicada) Pasos de Misterio en nuestras cofradías, sobre todo cuando desde hace algunos años el “recorrido oficial” (vamos digo yo que será el oficial), como he indicado anteriormente, transcurre por las calles mas amplias del pueblo, y dado que las dimensiones de algunos pasos serían perfectos para albergar muy dignamente cualquier Misterio (de todos modos se que hay gente por ahí que piensa que el recorrido no es el más adecuado y que, al igual que yo, cree que habría que aprovechar más las calles estrechas y huir de la avenidas, como hacen en el resto de Andalucía). No se si será porque no se ha planteado o por el coste económico o porque no hay tradición.
Tal vez no sea cuestión de incorporar más pasos a las hermandades, que en algunas ya está bien la cosa, sino plantear completar algunos pasos con imágenes formando escenas que ayuden a hacer de una estación de penitencia un momento de reflexión más intenso sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, al mismo tiempo que en algunas cofradías afinar un poco con las flores y la iluminación como recomendaba en la primera parte de éste artículo (ver Nazoreo nº5) y a la hora de vestir las imágenes.
Por otro lado creo que como propuesta para esta Semana Santa sería un ejercicio interesante observar tanto en directo como por televisión los estos impresionantes pasos, tanto en lo devocional como por sus dimensiones, e intentar captar qué mensaje nos quieren transmitir tanto las escenas como sus personajes de modo individual.
A. Cortazar
Semana Santa 2005
Artículo publicado en Nazoreo 7
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