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LA SEMANA SANTA EN LA LITURGIA
El año litúrgico nos ofrece a lo largo de 365 días diversas fechas para rememorar la vida de Jesucristo. Hace poco celebrábamos la Navidad, momento de festejar el nacimiento de Jesús, y también época de reencuentros familiares, de fiesta y de propósitos ante el nuevo año. Tras este periodo vino el "tiempo ordinario", tiempo de esperanza -de ahí el color verde en las celebraciones- y casi seguido, la cuaresma, que significa "cuarentena". Son los 40 días de preparación previos a la Pascua, con el pórtico del Miércoles de ceniza: "polvo eres, y en polvo te convertirás".
Las celebraciones principales del cristianismo tienen lugar en la Semana Santa, que comienza el Domigo de Ramos con la Entrada de Jesús en Jerusalén y se centran en el llamado Triduo Pascual, donde se celebra:
La Última Cena de Jesús con sus discípulos y la institución de la Eucaristía y el Sacerdocio.
La muerte de Jesús con el oficio de Viernes Santo en el que se adora la cruz.
Culmina con la Vigilia Pascual, celebración principal del cristiano a lo largo del año; tal es así, que durante muchos siglos era la única celebración anual. En ella celebramos que Jesús ha muerto por nosotros, pero es resucitado por el Padre.
En la Vigilia Pascual renovaremos nuestras promesas hechas en el bautismo. Tan importante es esta celebración que en la liturgia se prolonga durante 50 días, hasta la venida del Espíritu Santo en Pentecostés.
VIVENCIAS DE SEMANA SANTA EN ALBOX
La Semana Santa en Albox tiene una serie de elementos que podemos considerar propios, ya que, al igual que la Navidad es tiempo de reencuentros y retornos, aunque con otros matices que la diferencian de ésta. Es la Semana de Pasión, es la semana de las Procesiones. Es la semana en que nos sentimos cofrades. Donde todo el mundo sabe de qué cofradía es el otro, es semana de triduos y quinarios, es semana de carreras con flores, con túnicas, con capirotes, semana de limpieza de enseres, semana de arreglos en la parroquia hasta bien entrada la madrugada.
Llega el jueves. Los oficios, los ejercicios, y los primeros ruidos de tambores en las calles. Son los primeros compases de la semana (aunque algunos ya llevemos escuchándolos desde final del verano) que anuncian la presencia en la calle de Ntra. Sra de los Dolores, espléndida, solemne, y del Cristo atado a la Columna.
El viernes amanece con sabor a tambor y corneta, con el tacto de las flores frescas de los tronos y el ruido de los anderos de la cofradía de San Juan, que bajo un espléndido sol toman las calles de su barrio por unas horas. Después, comida rápida y a los oficios. Éstos terminan con una mezcla de adoración a la cruz y el desconcierto de una celebración "sin misa", los tambores en la calle. Comienzan a llegar los cofrades de los blancos y salen en riguroso orden.
A partir de este momento, en las casas de los moraos comienzan las carreras, las prisas, "¿dónde están mis guantes?", "¿a qué hora salimos?", "La teja no me queda bien", "¿dónde está tu hermano? Mira que se lo dije, que siempre llega tarde..." Y de aquí, con el bocadillo por la calle, a la parroquia. Nervios, espera...
Todo comienza a calmarse con la plegaria y la invitación del consiliario para salir con recogimiento, con espíritu penitencial y en oración. Comienza el momento tan esperado y casi sin darnos cuenta, entre un cúmulo de emociones y nudos en la garganta al mirar la cara a nuestras imágenes, catequesis de la vida de Jesús para todo el pueblo.
Termina la procesión, y la voz ronca del andero: ¡¡HASTA EL AÑO QUE VIENE!!. ¿cómo hasta el año que viene? ¿cuándo se celebraba la resurrección? ¿y esas celebraciones tan importantes?. Por cierto, ¿hasta el año que viene?.
RETOS PARA LA COFRADÍA DE NTRO. P. JESÚS NAZARENO
Todas las personas tenemos la tentación de quedarnos en lo plástico, en lo visual. La Semana Santa, y sobre todo en Andalucía, es uno de los momentos más bonitos y emotivos del año, donde se mezclan los sentidos y las emociones, con la fe y las creencias. Pero esta vivencia ha de ir acompañada de las celebraciones con la comunidad, porque no debemos olvidar que las cofradías somos Iglesia, que somos grupos que surgen al calor de una comunidad humana y creyente. Durante muchos años, la Hermandad de Jesús ha sido la encargada de preparar los cultos de Semana Santa y de los relacionados con el Santísimo, mostrando su vocación de cofradía que celebra de modo especial la muerte de Jesús y la resurrección.
Nuestra cofradía, como miembros de la Iglesia de Almería tiene, a partir de ahora, junto al resto de la diócesis un reto. Éste es hacer presente, tanto en sus miembros como en su espíritu, el recien concluido Sínodo Diocesano.
Debemos hacer nuestro, el mensaje del Sr. Obispo a las cofradías (pg. 4), donde plantea un doble reto. Por un lado, el catecumenado de adultos, reflejado en un proceso de formación permanente, y por otro la do volver a dar a la familia la importancia que le corresponde, siendo ésta, semilla de la fe cristiana, y fuente de valores, tanto personales como sociales.
Partiendo de este doble reto, ¿qué puede aportar nuestra cofradía a la iglesia almeriense y a la sociedad en general?. Busquemos, tanto en nuestras raíces como en nuestro presente, mirando hacia el futuro. En este proceso de búsqueda y reflexión, no debemos perder de vista por qué fundaron nuestras generaciones anteriores ésta hermandad.
La Cofradía surgió hace 141 años como Hermandad de Jesús, procedente de la hermandad del Santísimo, tal y como se refleja en la primera de las bases de esta hermandad, surge para "tributar culto y omenaje a Dios, como supremo Acedor y solemnizar las festibidades que como documentos Sagrados y auténticos, perpetuan la memoria de los Misterios de la Redenpción del jenero Umano" (Hermandad de Jesus. Libro 1º. 1858).
Leyendo este pasaje, tan importante en nuestra historia, podemos acercarnos un poco al por qué de fundar una "hermandad" en Albox. Son dos los objetivos principales que se marcaron hace 141 años.
Un primer objetivo es dar culto a Dios como creador de todas las cosas. Es un dato básico, el gran punto de referencia. Aquí la hermandad se destaca como grupo cristiano y perteneciente a un grupo que tiene en común una creencia que marcará las vidas de muchas personas, a pesar de otras diferencias, tanto sociales, como políticas o económicas.
El segundo objetivo y como declaración de intenciones es para centrar la actividad de la cofradía. Esta se va a situar en torno a las celebraciones y momentos en que la liturgia revive los momentos en que Dios se hace presente, de un modo especial entre nosotros con su redención.
Estos momentos, tal y como se reflejó en 1858 son "documentos Sagrados y auténticos", de manera que nuestra labor como auténticos cristianos ha de ser la de dignificar y mimar lo más posible estas celebraciones, con nuestra participación y viviéndolas de forma auténtica.
Tomás Jesús Pardo Navarro
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