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“Vestirse de maragullo” o “salir de maragullo”, para referirse a los nazarenos o penitentes de las procesiones de semana santa son expresiones autóctonas de nuestro pueblo, localismos, esencia de una tradición secular y expresión cultural de circunstancias concretas de lugar y tiempo que se reflejan en el lenguaje.
Con la ayuda de D. José Miralles Maldonado, profesor en el Departamento de Filología Clásica de la Universidad de Murcia, y albojense, hemos intentado aproximarnos al origen y significado oficial de este término. NO obstante, tales investigaciones no han derivado en nada plenamente certero, sino tan sólo en hipótesis que cabría examinar con mayor detenimiento, a lo que se os anima.
En primer lugar, deducimos que al tratarse de una palabra de tradición oral, se trata de uno de los casos en los que la letra “g” de su pronunciación habría que sustituirla por la “b” para su escritura correcta. Es uno de los rasgos del habla popular de nuestra tierra (basten como ejemplo las desviaciones abuelo-agüelo, o agujero- abujero, en sentido contrario).
Con esta premisa, una teoría puede ser su desviación del vocablo MARABÚ, procedente del árabe “murâbit”, que entre otras acepciones, según la Enciclopedia Universal Espasa Calpe, recoge la de santo o asceta. En su evolución al término MARABUTO O MARABITO también recoge este significado o con similares connotaciones, tanto en la obra citada, que lo califica de anacoreta o ermitaño mahometano, como en el Diccionario Etimológico de la Lengua Española, de Corominas, que lo recoge como ermitaño. Una presunción sería, pues, establecer cierta similitud con “vestirse de maragullo”, si la estética recordase a la de estos personajes. Pero es una muy difícil posibilidad, ya que el término tenía origen morisco, y la profusión del término cristiano de las celebraciones pasionales es muy posterior, por lo que sería complicada la pervivencia durante las generaciones de esta palabra.
Otro autor, en este caso L. Torres Balbas, establece MARABUTO como ermita musulmana, que con mucha imaginación pudiéramos identificar con la forma cónica de la vestimenta del penitente, por lo que volvemos a las mismas conclusiones del caso anterior.
Distinta hipótesis sería la que podemos derivar del mismo vocablo, pero con el significado que le atribuye otra expresión del Espasa Calpe como “nombre sacado del estribillo de una canción andaluza popular del s.XIX”.
Pero sobre todo es destacable la referencia de Antonio Alcalá Venceslada, en su obra “Vocabulario Andaluz”, publicada por vez primera en 1.934, única encontrada que recoja el término de mayor similitud gráfica MARABULLO, calificándolo como trabajador del campo (siguiendo el ejemplo de su uso en una canción popular, lo que se conecta con la obra antes citada), o como un hombre tosco, sin formación ni cultura.
Aunque no se concreta, parece ser una teoría muy fiable si considerásemos que los primeros anderos o participantes en procesiones (como sucediera en muchos otros sitios de nuestra región) fueran personajes de clase social baja (como los venidos del campo), e incluso pagados por ello, contratados por las clases adineradas que patrocinaran o sustentaran los gastos de las cofradías como forma de calmar conciencias en una sociedad que busca ganar el cielo con obras piadosas. Con todo, reiteramos que es una hipótesis, a falta de datos más fiables.
Otro aspecto que se puede destacar es que según A. Serrano Botella en el Diccionario ICUE en el habla popular de Cartagena, se recoge MARABUNTA concretamente referido al gran número de niños “nazarenos” en las procesiones de Semana santa. No es desdeñable esta similitud si atendemos a que muchos repobladores de Albox en el s. XVI fueron de origen levantino, y también por la coincidencia en el ámbito semántico.
Para concluir, sólo queda volver a indicar la valentía de proponer tales conjeturas, pues la vagueza e imprecisión de tales investigaciones, así como el hecho de ser un término propio del habla, dificultan mayor certeza al respecto, por lo que sólo nos queda preservar este término, así como otros de nuestro léxico particular que constituyen verdadero patrimonio histórico y cultural de un lugar y sus gentes.
Manuel Pleguezuelo Alonso.
(Artículo aparecido en el Boletín de la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores y Cristo de la Columna, Paso Negro (Albox), en la Semana Santa 2000.)
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