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Soy costalero del paso de Ntro. Padre Jesús de Pasión, y vivo la semana santa desde que soy un niño. Soy de un pueblo del norte de la provincia llamado Albox, aquí siempre he vivido la semana santa de forma diferente a como se hace en Almería capital, pero con el mismo sentimiento.
Como ya he dicho antes, siempre he vivido la semana santa desde pequeño, veía las procesiones de Sevilla por televisión y siempre soñaba con que un día yo podría sacar un paso a costal y hasta que el pasado año lo conseguí.
Todo comenzó en el año 2003 cuando un costalero del paso de cristo de Pasión iba a visitarme a mi trabajo para convencerme de que saliera de costalero en la hermandad y que si lo hacía no me arrepentiría de nada.
Lo pensé bastante, me gustaba la idea, pero pensar en el tema de los ensayos y de que tenía que desplazarme a Almería para ensayar me retraía, pero pudo mas el corazón y los sentimientos que todo lo demás y me decidí. En vísperas de Reyes del año 2004 hice una llamada a otro costalero de esta hermandad, Luitso, y le di mi afirmación para que contaran conmigo ese año como costalero de Ntro. Padre Jesús de Pasión, EL SEÑOR DE LOS OJOS VERDES.
Ahí comenzó para mi el sueño que tanto esperaba desde hacia muchos años. Comenzó con la compra del costal, quizás donde nunca lo esperaba, en Sevilla, donde dicen que está la NBA de la semana santa, y claro esperaba con ansiedad ese primer ensayo donde ya podría decir YA SOY COSTALERO. El primer ensayo para mi fue algo especial, estaba nervioso por sentirme a la vez raro entre todos y compañero de todos. Poco a poco fui tomando confianza con mis compañeros y a hacer grandes amigos, fueron unos ensayos en los cuales se aprende no solo a saber caminar, sino también a hacer grandes amistades y a conocer el valor sentimental de las cosas.
Por fin llegó el día tan deseado, Lunes Santo, cuando cargaría con Ntro. Padre Jesús de Pasión, EL SEÑOR DE LOS OJOS VERDES, ese día estaba nervioso e inquieto, como el niño que estrena algo nuevo, llegué a Almería sobre las 4 de la tarde, me dirigí hacia el Templo, allí coincidí con compañeros que al hablar con ellos me hacían perder los nervios pero no la ilusión.
Llegó la hora en que nuestro capataz, Juan Sagrado, llamó a la primera chicotá, y al subir al cielo me emocioné y puse todo mi empeño en que todo fuese de maravilla y creo que todo mereció la pena.
Este año estoy con la misma ilusión y nervios del pasado año y con las ganas de escuchar a mi capataz decir VAMONOS CON EL SEÑOR DE PASIÓN AL CIELO
Maragullo
Albox, Enero 2005
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