Con la mirada en 2020

Una de las principales cualidades del liderazgo es la capacidad de hacerse de una visión clara de lo que quiere para poder colocar todos sus esfuerzos en esa dirección.

Después de haber pasado por tantas penurias y comenzar a tener esperanzas para un mejor futuro, Almería se prepara para enfrentar los retos venideros en un escenario sin crisis y con una visión más inteligente y sustentable.

Luego de aprovechar el Plan Urban, el conocido programa de ayuda que se hizo por medio de fondos Feder, que le ha permitido recuperar su casco histórico, la mirada se enfoca en 2020. Haciendo hincapié en mejorar la tasa de empleo, en invertir más en investigación, tratar con especial cuidado los asuntos del clima, la educación, abonar en integración social y reducir la pobreza. El monto del presupuesto ronda los 18, 75 millones de euros.

edificio tapiado

Siguiendo las tendencias mundiales y con los lineamientos de la comunidad europea, la puesta es construir una smart city, basándose en las nuevas tecnologías, hacer ciudades que permitan a sus habitantes una mejor movilidad, un mayor aprovechamiento de sus recursos y hacerlo de manera sustentable. Las ayudas económicas de la comunidad vendrán por este tipo de vías, ellos tienen claro hacia dónde quieren llevar a Europa y en función de ello aprobarán los proyectos que apunten en ese mismo sentido.

El turismo es una de las industrias que no ha parado de crecer en los últimos años, ese crecimiento sostenido ha beneficiado a España que de manera inteligente ha sabido capitalizar, en el caso de Almería, como en muchas otras partes del país, espacios como el casco histórico generan un gran atractivo para los turistas y tener a sociedades organizadas trabajando de la mano del ayuntamiento y los comerciantes, es un buen síntoma que demuestra que cuando todos aportan su grano de arena y los beneficios se comparten justamente, la sustentabilidad es algo que florece sin problemas.

aqui nos gustan los turistas

La mayoría de los lugares turísticos dependen de un aspecto estacional, es decir; tienen temporadas altas y bajas, en alta el lugar brilla, el movimiento comercial hace que todo se active; pero luego le sigue una temporada que desinfla el ánimo de los almerienses, quienes impulsan la iniciativa de no trabajar en alta para sobrevivir en baja, ¿Por qué hacer esto si se puede mantener un buen flujo de turistas todo el año? Para ello promueven un turismo de calidad, orientado básicamente a la cultura y el patrimonio; pero hacerlo de manera sustentable no es cosa sencilla.

La voracidad empresarial desmedida, los intereses económicos que quieren retornos casi inmediatos de sus inversiones, hacen la tarea titánica, porque el gobierno local, junto a la comunidad debe tener un conocimiento lo suficientemente claro de cuáles son sus límites. No deben otorgar concesiones y permisos sin la claridad profesional del impacto que en el largo plazo tendrá para los habitantes; pero esas concesiones y permisos son exactamente lo que buscan los capitales que solo están interesados en hacer más dinero y que tienen una responsabilidad social muy baja. Por fortuna estas cosas están cambiando y muchos empresarios entienden que a la larga si se realiza un desarrollo sustentable será lo mejor para todos, no habrá perdedores.