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portalmanzora.es :: Ver tema - PALOMARES: 44 AÑOS DE CONTAMINACION RADIACTIVA
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PALOMARES: 44 AÑOS DE CONTAMINACION RADIACTIVA
MensajePublicado: Jue, 12/Oct/2006 8:09 am Responder citando
rionews
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Durante la mañana del 17 de enero de 1966, un B-52 de las fuerzas aéreas de los EEUU, proveniente de la base Seymour Johnson (Carolina del Norte, EEUU), en cuya bodega alojaba al menos cuatro, y puede que cinco, bombas termonucleares B28 de 1,5 megatones, (75 veces más potentes que las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki) colisionó a 30.000 pies con un avión nodriza KC135 proveniente de la base americana de Morón de la Frontera mientras realizaban una maniobra de repostaje de combustible en vuelo. (Eran dos B-52 cargados con cuatro bombas termonucleares cada uno, pero uno de ellos llegó ocho minutos antes de lo previsto y chocó con su nodriza) Ambos aviones se desintegraron instantáneamente y cayeron en llamas entre la tierra y el mar. Los 4 miembros de la tripulación del KC135 murieron en el acto mientras que 4 de los 7 tripulantes del B52 pudieron salvarse, saltando en paracaídas.

Dos de las bombas chocaron directamente contra el suelo explosionando su carga convencional y liberando su contenido radiactivo, compuesto principalmente por plutonio y americio, y creando una nube radiactiva que se esparció sobre unas 226 hectáreas de terreno, debido al viento reinante. Este área incluía la población de Palomares y a sus habitantes.

Las otras dos bombas cayeron con el paracaídas abierto; una fue encontrada presuntamente intacta en el lecho de un río seco (rio almanzora) mientras que la otra fue a parar al mar.

Los militares americanos pusieron rápidamente en acción un operativo al que denominaron “Broken Arrow” –Flecha Rota-, cuyo principal objetivo era el de localizar los proyectiles perdidos y después descontaminar la zona.

Las tres bombas que cayeron en tierra fueron localizadas en cuestión de horas, pero la que cayó al mar tardó cerca de 80 días en ser localizada; apareció finalmente a 5 millas de la costa.

Dos de ellas quedaron intactas, una en tierra y otra en el mar, y fueron recuperadas. Otras dos bombas impactaron en el suelo cerca del pueblo y los explosivos convencionales detonaron, esparciendo unos 20 kilogramos de plutonio altamente radiactivo por los alrededores: es extremadamente difícil que una bomba nuclear o termonuclear explote accidentalmente, pero los explosivos de disparo e implosión que contiene sí pueden hacerlo con relativa facilidad. Esto le costó al ejército norteamericano una operación de limpieza de 80 millones de dólares de la época, retirando 1.400 toneladas de tierra y tomateras que fueron transportadas a Savannah River. Se calcula que el 15% del plutonio, unos 3kg en estado natural, en óxidos y en nitratos, quedó esparcido en forma pulverizada y fue irrecuperable. Actualmente, Palomares es la localidad más radiactiva de España.


Estado en que quedó uno de los aviones siniestrados

El accidente de Palomares es uno de los más importantes de la historia. En la clasificación del Estado Mayor USA, es una flecha rota (Broken Arrow), el nombre clave para designar una situación como la ocurrida en 1966 en España o en 1968 en Thule. Durante la Guerra Fría, Broken Arrow era el segundo supuesto más grave después una detonación accidental que pudiese crear el riesgo de una guerra nuclear entre EEUU y la URSS. Dos de las bombas caidas en Palomares se exhiben en el Museo Atómico Nacional de Alburquerque.


Bomba caida sobre el pueblo de Palomares (Almería) a la que le falló el paracaidas


Buque de la Armada Americana USS Petrel

El USS Petrel participó en la busqueda de la Bombas caidas al mar junto a un grupo de búsqueda marina fue convocado en las afueras de Palomares; estaba dotado de 30 buques, 3.500 soldados, 130 buceadores, y 4 minisubmarinos junto con cuatro toneladas de equipamiento.

Fue catalogado este accidente como uno de los accidentes nucleares más importantes en el mundo. Por primera vez se pudo ver en imágenes de como era realmente una bomba atómica.

El accidente se produce a 9.000 metros de altura y los restos se dispersan en una zona de 260 kilómetros cuadrados. Afortunadamente la explosión atómica, que hubiera sido equivalente a 6.000 bombas como la lanzada sobre Hiroshima, no se produce. Los detonadores de dos bombas explotaron en la caída, disperasando sobre los campos de Palomares contaminación de Plutonio. Los informes oficiales reconocían que ciudadanos de la zona habían quedado contaminados por Plutonio.



El Vehículo de Recuperación Controlado por cable Submarino (CURV), desarrollado por NOTS para recuperar torpedos de sus gamas submarinas; CURV también fue usarían recuperar una Fuerza aéreo el arma nuclear perdida en 2,800 pies del agua de Palomares, España; puesto al día CURVs son todavía en el empleo.

La del mar fue rescatada por minisubmarino Alvin de la US Navy a 869m de profundidad y 5 millas de la costa gracias a la ayuda de un pescador local, llamado Francisco Simó Orts, vecino de Águilas que observó el accidente y guió a los marines hasta el lugar donde cayó la bomba, desde este día a Francisco se le conoce en al zona como "Paco el de la Bomba".


Izada de una de las bombas que cayeron al mar cerca de Palomares al pesquero de Francisco Simó.



Ochenta días después si se cayó en el océano después de la colisión de colisión en el aire de enero de 1966 entre un bombardero de B-52G nuclear y un KC-135 el repostar combustible el petrolero sobre Palomares, España, esta bomba B28RI nuclear fue recuperada de 2,850 pies (869 metros) del agua y levantada a bordo del USS Petrel (note las aletas caudales que fallan y mal abollado " la nariz falsa ").

Esta fotografía fué la primera que se publicó en el mundo de una bomba estadounidense de hidrógeno. De la izquierda a la derecha son señor Don Antonio Velilla Manteca, jefe del Departamento de Energía nuclear española en Palomares; General de General de brigada Arturo Montel Touzet, coordinador español para la búsqueda y operación de recuperación; Contraalmirante Guillermo S. Guest, comandante de destacamento de fuerzas estadounidense Naval 65; y E de General Principal Delmar. Wilson, comandante de la Decimosexta Fuerza aéreo. El B28 tenía una producción máxima de 1.45 megatones.


A bordo del SS Petrel en de la costa de España, 1966; NOTS equipo después de recuperación acertada "de Robert" la Bomba de H (primer plano, detrás de ancla), con CURV en el fondo.


Manuel Fraga Iribarne, ministro de turismo en la época, se bañó ante las cámaras en sus playas para que el turismo no se asustara, probablemente a sabiendas de que el efecto de la radiactividad en estos casos no es puntual, sino acumulativo.


Después del accidente nuclear de Palomares, para mostrar al mundo la inexistencia de radioactividad en aquella zona, el Ministro de Información y Turismo, Don Manuel Fraga Iribarne, y el Embajador de Estados Unidos tomaron un baño en las playas accidentadas.


Soldado USA en una zona de descontaminación sin ningún equipo de protección.

El gobierno franquista tampoco suministró protección de ninguna clase a los guardias civiles que participaron en la limpieza, protección que sí llevaba el personal norteamericano. El plutonio-239 -el utilizado para las armas nucleares- en estado alfa tiene una vida media de 24.100 años. No se han realizado estudios epidemiológicos sobre enfermedades asociadas a la radiactividad y a la toxicidad química del plutonio ni a nivel local ni entre los guardias civiles que participaron en la limpieza. La dictadura, bajo presión del Gobierno estadounidense, mantuvo secretos los informes de monitorización médica hasta que el gobierno socialista finalmente los desclasificó en 1986. Sobre el 29% de la población de Palomares presenta trazas de plutonio radiactivo en su organismo. En la actualidad hay alguna que otra urbanización turística por los alrededores, lo bastante cerca como para que los chiquillos trasteen por ahí y los coches pasen levantando polvo que entra en el circuito del aire acondicionado. No obstante, el Consejo de Seguridad Nuclear ha prohibido la construcción en las zonas más afectadas.

Recientes mediciones relativas a la presencia de plutonio radiactivo (que se disuelve muy mal en el agua) en el plancton del Mediterráneo Español han hecho pensar a muchos científicos que hubo una quinta bomba, nunca recuperada y ocultada por los Estados Unidos a los gobiernos de la democracia.



El sitio fue medido de nuevo unas semanas después del accidente. Donde el suelo total emerge valores de contaminación alfa excedieron 32 µ Ci/m2, la vegetación contaminada y la capa superficial (el 10 primero cm) de suelo fueron quitadas y embarcadas(transportadas) en tambores(bidones) metálicos al Sitio de Río de Sabana, Carolina del Sur, y enterradas allí (1,600 toneladas). La tierra labrantía contaminada entre 0.32 y 32 µ Ci/m2 (como determinado por una contaminación superficial valora) fue aguado y arado a 30 cm de hondo. Esto servido para diluirse contaminado con suelo incontaminado para reducir contaminación superficial de radionuclides. Sobre colinas rocosas en la Zona de Impacto *2, donde arar mecánico no era posible, el suelo contaminado encima de 3.2 µ Ci/m2 fue quitado al grado posible por instrumentos de la mano. El exteriors de casas estaba hosed abajo con el agua para quitar la contaminación superficial.

Informe del departamento de Energía USA:Palomares, Spain Medical Surveillance and Environmental Monitoring

Otro informe: Atomic Audit: The Costs and Consequencesof U.S. Nuclear Weapons Since 1940



Como consecuencia del accidente, 1,600 toneladas estimadas de suelo radiactivo y vegetación fueron excavadas, embaladas en tambores(bidones) de 55 galones, y enviadas a los Estados Unidos para la disposición en la Planta de Río de Sabana en Carolina del Sur. Aquí, los barriles están siendo cargados y preparados para el envío.

El Gobierno de EEUU ha desclasificado buena parte de la información relativa al accidente de Palomares: sobre sus costes para EEUU o sobre aspectos médico-sanitarios, que aún se siguen estudiando. Son de gran interés los documentos diplomáticos desclasificados, tanto los relativos al accidente y los acontecimientos posteriores como los correspondientes a los dos años siguientes, que reflejan la incidencia de Palomares en la renegociación de los acuerdos sobre las bases militares.


Aparatos de medición en la zona contaminada

Hace cinco años los propietarios de los terrenos anunciaron su intención de construir allí. Fue entonces cuando el CIEMAT detectó, en una medición del suelo, "más plutonio, uranio y americio del esperado", iniciando así, una operación de expropiación de los terrenos.

En los análisis del suelo ha aparecido una radiactividad de 100.000 becquerelios por kilo de plutonio, 20 veces más de lo que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acepta en una población. Una instalación se considera radiactiva con 10 millones de becquerelios por kilo, 100 veces más de lo que hay en Palomares.

Los informes del CSN pide que los menores no se plante en la zona, que los menores no ayuden en los invernaderos y que se extreme la precaución con los caracoles, porque acumulan mucha radiación. El plato típico de Palomares es, precisamente, los caracoles.

La operación de limpieza de los terrenos de Palomares va a acarrear gastos muy elevados:

De momento, el ejército norteamericano ha retirado 1,6 millones de toneladas de tierra y se los han llevado a Estados Unidos.
La expropiación de los dos primeros terrenos va a costar unos 6 millones de euros.

Además, CIEMAT debe expropiar, vallar y limpiar un solar dentro del pueblo donde han aparecido "fragmentos metálicos contaminados".
Todo ello, junto con la limpieza, tardará años en concluirse y podrá llegar a costar unos 12 millones de euros.



Más información aparecida en Portalmanzora sobre el tema:

Más información:


Esquema de una Bomba Atómica del tipo de las que cayeron en Palomares

Cita:
Durante los primeros tres días el gobierno norteamericano ocultó que los aviones llevaban bombas nucleares. Envió 30 buques, 3.500 soldados, 130 buceadores, y 4 minisubmarinos junto con cuatro toneladas de equipamiento. El coste de la operación, llamada Flecha Rota, ascendió a 12,5 millones de dólares y dio a los americanos la oportunidad de poner a prueba nuevas tecnologías.

A lo largo de toda la operación los americanos se negaron a asumir públicamente la pérdida de una bomba nuclear. Tenían el silencio como respuesta cada vez que eran interrogados por la prensa. Ellos asumieron completamente la operación de recuperación de la bomba y el régimen franquista se mantuvo al margen durante todo el proceso. La búsqueda fue muy minuciosa, probablemente no tanto por el riesgo de contaminación sino por el hecho de que otro país pudiera encontrar primero la bomba y las cajas negras. Los habitantes de Palomares se dieron también pronto cuenta de que el gobierno español tampoco quería hablar sobre el accidente. Incluso la Junta de Energía Nuclear parecía estar ajena al proceso aunque sí puso en práctica un plan especial llamado Proyecto Indalo para hacer un seguimiento de la población hasta l985. El gobierno español y la Junta de Energía Nuclear estaban tan a favor de seguir órdenes norteamericanas con respecto al accidente que incluso reprocharon a la población de estar abusando al solicitar compensación económica. La delegación norteamericana estableció una oficina, con un abogado, para pagar esta compensacione a los habitantes (150 pts/día), siguiendo exclusivamente criterios propios. Con respecto a las compensaciones a largo plazo, los americanos redujeron la cantidad que se había establecido y las autoridades españolas no dijeron nada al respecto.

Pero, además del problema de contaminación, había un segundo problema, el de la confrontación de dos culturas muy diferentes en el mismo pequeño territorio durante casi tres meses. Tanto los americanos como los españoles se mantenían alejados unos de otros y no se mezclaban. Como no podían entenderse, la confusión fue el rasgo psicológico más extendido entre ambos

Fuente:Relaciones España-EEUU: La Bomba de Palomares


Ultima edición por rionews el Vie, 16/Ene/2009 9:29 pm; editado 3 veces
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MensajePublicado: Lun, 16/Oct/2006 9:04 am Responder citando
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El Palomares que Fraga no visitó

Un guardia civil destinado hace 40 años en la localidad almeriense sufre una enfermedad degenerativa que achaca a la radiactividad

Cita:
José Ortiz, un guardia civil almeriense jubilado por enfermedad, se ha animado a contar su caso, después de comprobar que «los americanos han levantado la veda» de lo que sucedió en la localidad almeriense de Palomares hace 40 años, cuando un avión norteamericano perdió cuatro bombas atómicas junto a la playa. El anuncio de que los Gobiernos de España y Estados Unidos van a limpiar la zona de radiactividad ha resucitado todos los fantasmas de aquel joven de 23 años que vivió durante más de un año junto a las diez hectáreas que las bombas calcinaron en enero de 1966.

Ortiz se incorporó a la Guardia Civil desde el Ejército para servir en Santander. Al poco tiempo, en 1972, fue destinado al Puesto Llano de Blanquizares, en Palomares. Tenía una única misión: que no pasaran ni personas ni ganado por esas diez hectáreas. Tenía 23 años y sabía poco acerca de su nuevo destino. «Se conocía como 'el puesto de los arrestados', porque estaba todo contaminado», relata el militar jubilado.

El alcalde, para tranquilizarlos, les decía que «si Fraga Iribarne se había bañado, a nosotros no nos iba a pasar nada, por nuestra juventud». Pero la estancia en Palomares suponía 24 horas detrás de otras 24. «De vez en cuando, venía el alcalde a traernos una cerveza y un bocadillo, porque no podíamos abandonar el lugar». Se trataba de un puesto fijo del instituto armado, en el que él y sus siete compañeros tenían que «derramar hasta la última gota de sangre por España, que es una y libre». José recuerda que, en una ocasión, contradijo esa afirmación, al considerar que su situación restaba sentido a lo de «libre». Le pusieron a vigilar el espacio concreto en el que cayó una de las bombas, «que estaba completamente calcinado. Hasta las rocas estaban quemadas».

El 25 de agosto de 1973, cuenta, «vinieron unos señores -que debían de ser altos oficiales americanos- con caretas, bombas de oxígeno y, sobre todo, mucha prepotencia y chulería, y nos dijeron que tenían que tomarnos muestras con unos aparatos. Nos quitaron todo y nos dejaron en calzoncillos». Tras realizar las pruebas, les entregaron unos monos para que se vistieran, «metieron la ropa en bolsas» y desaparecieron. José y sus compañeros nunca conocieron los resultados. Hasta la fecha, lo único que el militar tiene claro es que estuvo «durante más de un año sometido diaria y permanentemente a la radiactividad». De sus siete compañeros en el puesto, han fallecido seis.

Allí empezó a marearse con frecuencia, vomitaba y sentía fuertes dolores de cabeza, lumbares y cervicales. Inició una larga peregrinación por diversos centros de salud, hasta que en 1987 el Tribunal Médico Central del Ejército le diagnosticó espondiloartrosis cervical, una enfermedad degenerativa de la columna.

Le jubilaron del Cuerpo y, tras certificar una discapacidad del 33%, le animaron a buscar trabajo en alguna empresa privada. Ahora quiere pedir que «se haga justicia con las personas que están enfermas».


Fuente: El Diario Montañez .es 15-10-2006
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ahi lo llevas
MensajePublicado: Lun, 16/Oct/2006 5:09 pm Responder citando
superporro
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de verdad se creyò alguien que fraga se baño alli?¿

el colega se iria a CATALONIA (cataluña)jja

lo que me parece fuerte es que hace 40 años hicieran los americanos el papel de haber desinfectado la zona y 40 años despues, despues de poder haber muerto mucha gente por canceres provocados por la radiacoin y otras muchas enfermedades vienen los tios chulos de EE.UU a lanzarse el pegote de que van a desinfectar la zona ole ole y ole sus güevos gordos

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viva albox y la virgen del saliente
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Confieso que estoy viviendo recuerdos
MensajePublicado: Mar, 24/Oct/2006 12:36 am Responder citando
lalboroque
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Hola a todos,

El día 17 de enero del 1966, estaba yo en el campo ayudando a mis padres en la recogida de la aceituna. Era un día luminoso y frío con un ligero poniente que dificultaba la faena. A partir del medio día aparecieron en el espacio cuatro o cinco aviones a reacción que no pararon de dar vueltas por el horizonte durante toda la tarde, era algo sorprendente, las nubes circulares que formaban el viento las trasladaba y las hacia desaparecer. A mi edad divisar aviones a reacción eran una rareza y me maravillaba la inmensa estela de humo blanco que formaban, con dos bandas paralelas que finalmente se fundían en una nube alargada. Por otra parte, también me sorprendía que en artefactos tan pequeños pudieran viajar personas. Aquella fuerte impresión hizo que ahora pueda estar viviendo recuerdos de mi memoria al igual que otros/as lugareños/as con más de 44 años.
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MensajePublicado: Lun, 30/Oct/2006 12:37 am Responder citando
rionews
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Los residuos generados por bombas atómicas de EE.UU en Palomares (Almería) llegarán a la provincia de Córdoba

Ecologistas en Acción pronosticó hoy la futura llegada al centro de almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad de El Cabril, en la provincia de Córdoba, de los residuos que generaron dos bombas atómicas de Estados Unidos (EE.UU) en Palomares (Almería) en los años 60 del pasado siglo.

En declaraciones a Europa Press, el portavoz de Ecologistas en Acción para temas relacionados con El Cabril, Juan Escribano, aseguró que, 'después del acuerdo alcanzado entre los gobiernos español y estadounidense, por el que éste último asume el gasto que implicará descontaminar, 40 años después, la playa y el subsuelo de la propia localidad de Palomares, donde dejaron caer accidentalmente desde un avión dos bombas atómicas que se incendiaron y provocaron una grave contaminación radiactiva', en enero de 1966.

Entonces fueron los estadounidenses los que se encargaron de llevarse a su país 1,6 millones de tierra contaminada, la afectada a nivel de superficie por las dos bombas incendiadas (otras dos cayeron al agua y se recuperaron integras), pero no se hicieron estudios en profundidad sobre la contaminación que quedaba en el subsuelo, y ahora 'la arena de la playa y la tierra del subsuelo de Palomares que aparezca contaminada con uranio y plutonio en grado bajo y medio será trasladada a El Cabril'.

A juicio de Escribano, esta será la decisión que se adoptará, después del precedente que supondrá la llegada, la próxima primavera, de los 6.000 metros cúbicos de tierra radiactiva que, procedente del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) de Madrid, también tendrá en las celdas de almacenamiento de El Cabril, en el término municipal de Hornachuelos, su destino final.

Escribano llamó la atención, por otro lado, sobre el hecho de que haya sido 'el 'boom' urbanístico el que haya sacado a la luz estos residuos radiactivos, porque no se habría planteado la descontaminación de los suelos afectados, hasta ahora declarados como no urbanizables, si no llega a ser porque los propietarios han planteado su urbanización'.

Ello implicó, según detalló Escribano, 'la realización de pruebas que han demostrado que, a metro y medio de profundidad, los índices de contaminación por uranio y plutonio son bastante importantes, y de ahí se ha llegado a que Estados Unidos haya aceptado pagar el coste del proceso de descontaminación de dichos suelos, que llevará a cabo la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), y esa tierra y arena de playa contaminadas con radiactividad la llevarán a el Cabril', que gestiona Enresa.

A modo de conclusión, Escribano reconoció que la llegada de esos residuos radiactivos a El Cabril supondría, como en el caso de la tierra contaminada del Ciemat, 'un mal menor, porque hablamos de evitar daños más graves si se dejaran esos residuos donde están ahora, y ahí radica el problema, que El Cabril, a cuya propia existencia nos oponemos desde su creación, seguirá acogiendo residuos radiactivos mientras los generemos, y la solución pasa por renunciar a la energía nuclear, salvo en el ámbito de la Medicina, pues resulta evidente que el hombre no controla esta energía'.

De hecho, Escribano recordó que, precisamente, 'el movimiento ecologista surgió en la provincia cordobesa como reacción contra el cementerio nuclear, y por ello, salvo en situaciones en las que el mal sería mayor, nuestra posición sigue siendo la de que losresiduos radiactivos se queden donde se han generado, por ejemplo en las centrales nucleares, hasta que se descubra la forma de eliminarlos sin peligro'.

La cuestión, según Escribano, es que, 'mientras se sigan generando residuos radiactivos, los cordobeses seguirán asumiendo el riesgo de implica la existencia de El Cabril, una instalación que, a pesar de las promesas de distintos gobiernos, no hace otra cosa que crecer, y a ello ayudan además los accidentes, como el ocurrido en Acerinox, en Cádiz, que supuso la llegada de una gran cantidad de residuos radiactivos a El Cabril, donde se habilitaron para ello nuevas zonas de almacenamiento'.

Fuente: Terra Actualidad - Europa Press
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MensajePublicado: Mie, 15/Nov/2006 11:45 pm Responder citando
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http://www.diarioalmeria.com/diario.pdf 16-11-2006
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MensajePublicado: Sab, 18/Nov/2006 12:49 am Responder citando
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EEUU dejó restos enterrados en un pozo
Diarioalmeria 18-11-2006

Cita:
La teoría que lanzaba Salvemos Mojácar y que comentaba a este diario hace algunos días, se ha visto ratificada por varios expertos y también por un informe del CSN, enviado al Parlamento en 1985. El periodista, Diego G. Campos, publica en la revista ‘Foco-Sur’ un reportaje en el que hace mención a este informe “(nº021275) en el que en el apartado b) se dice textualmente: ‘recolección de la vegetación cultivada y silvestre que tenía contaminación superior a 3,15 uCi x m-2, y su tratamiento, transporte y depósito como residuo radioactivo a un pozo construido al efecto en las proximidades de la estación 2-1’, cerca del impacto de la bomba 2”. Campos sitúa el citado pozo “en el entorno del Cerro Colorado y Cerro del Peñón, muy cerca de donde explotó una de las bombas.
Esta zona, situada al suroeste del pueblo, a menos de dos kilómetros, presentó mayores problemas de descontaminación.



Diarioalmeria 22-11-2006


Diarioalmeria 23-11-2006


Diarioalmeria 15-12-2006


Fuente: http://www.diarioalmeria.com/diario.pdf
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MensajePublicado: Dom, 22/Abr/2007 12:03 pm Responder citando
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Ciemat remitirá en mayo los datos de la primera medición de contaminación radioactiva en Palomares

El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) presentará a finales del mes mayo ante el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la actualización del mapa radiométrico de superficie elaborado en los dos últimos meses sobre las nueve hectáreas de suelo en Palomares (Cuevas del Almanzora, Almería) afectadas por residuos de la caída de cuatro bombas atómicas hace ahora 41 años.

Según informó un portavoz del órgano gubernamental, los resultados de la primera fase del plan para la recuperación ambiental de los parajes Puerto Blanco, El Jatico y La Punta de la pedanía costera, que se darán a conocer en el Parlamento, han servido para localizar a través de la caracterización radiológica de superficie los puntos donde se registran valores máximos de contaminación.

El mapa indica los técnicos del proyecto denominado "Indalo" donde se deben realizar los sondeos para la toma de muestras significativas a diferentes profundidades -hasta ahora sólo se han tomado a unos 15 centímetros- durante la segunda fase de los trabajos que también se adelanta sobre la fecha primera fijada en el calendario -octubre- a dentro de un plazo de quince días.

La actualización de la radiometría en superficie, "a falta de algunos detalles y de la conclusión de la memoria", se fijo como tope en la ejecución julio de 2007. Habrá que esperar más, hasta dos años mínimo no obstante, para conocer el avance del estudio en profundidad del grado de contaminación de las nueve hectáreas de terreno expropiadas, inédito hasta la fecha.

Según los cálculos del Ciemat, que calificó los trabajos como complejos y lentos, el diagnóstico con los resultados definitivos no estará concluido hasta finales de 2008.

En 2006, el organismo científico recibió el encargo de realizar un Plan de Investigación Medioambiental de vigilancia radiológica tras la expropiación del citado terreno y la firma de convenio entre el Gobierno español y el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Técnicos y tecnología punta completarán el trabajo de una veintena de científicos españoles que iniciaron los trabajos el pasado 2 de marzo tras las obras de dotación de infraestructura básica como vallado, acometida eléctrica, agua y servicios en las nueve hectáreas con el fin de controlar el acceso de personal no cualificado.

El Ciemat efectúa desde hace 41 años la supervisión continua de las personas y del medio ambiente en toda la zona, a través del Proyecto Indalo, mediante exámenes médicos y dosimetría interna por bioeliminación de la población y controles de muestras ambientales de todo tipo.

En este tiempo, los valores obtenidos se han situado en un rango de normalidad y no suponen riesgo radiológico significativo para las personas, afirman desde el organismo público. (TeletipoSur 21/04/2007)






Diario de Almería 21-4-2007



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MensajePublicado: Mie, 25/Abr/2007 12:31 pm Responder citando
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Estreno del Documental
FLECHA ROTA
dirigida por José Herrera Plaza
y producida por Antonio Sánchez Picón
Día: 27 de abril de 2.007
Hora: 20:00
Lugar: Museo de Almería. Ctra Ronda s/n
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Diario de Almería 27-4-2007
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Al colisionar dos aviones norteamericanos, en enero de 1966, caen cuatro bombas muy potentes de hidrógeno en Palomares (Almería).Dos de ellas explosionan su carga convencional, lo cual hace que el material radiactivo se esparza descontroladamente debido al fuerte viento reinante. Se inicia la búsqueda por tierra y mar de la cuarta bomba. Al tiempo, comienza un proceso de descontaminación parcial de la zona y el seguimiento de la contaminación residual en las personas y el medioambiente, denominado "Proyecto Indalo" , vigente 41 años después. La narración se articula exclusivamente con los testimonios de sus protagonistas y expertos. Se complementa con material documental y audiovisual, en su mayoría inédito, desclasificado en los últimos años, así como de estudios científicos sobre la zona.

Más información en : OPERACION FLECHA ROTA


Reescriben historia bomba de Palomares
con testimonios de sus protagonistas


Cita:
Reescribir la historia de los hechos sobre el accidente nuclear ocurrido en Palomares (Almería) en 1966 a través de las personas que lo vivieron y lo padecieron es el objetivo del documental 'operación Flecha Rota', que se estrena hoy en Almería.

Según explicó en la rueda de prensa de presentación el director del documental, José Herrera, hay muchas preguntas sobre las cuatro bombas de hidrógeno que cayeron en Palomares aún sin contestar, pero en la cinta 'desmitificamos muchas desinformaciones que se dieron como ciertas'.

La férrea censura militar impuesta al tratarse de una colisión entre dos aviones norteamericanos y la propia de la dictadura franquista de la época hicieron que un accidente con dimensión internacional, según Herrera, se quedara reducido al baño del entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, en la playa de 'Quitapellejos'.

El documental, que contó con un presupuesto de 140.000 euros, tiene una duración de 96 minutos en la que participan una treintena de personas relacionadas con el accidente. (Terra Actualidad - EFE)




Luz sobre Palomares


Cita:
Estamos en 1966. La guerra fría está en su apogeo. Aún están calientes los rescoldos de la fracasada operación de bahía Cochinos y la posterior crisis de los misiles; el muro de Berlín separa las dos Alemanias, y el ejército de Estados Unidos sigue combatiendo en Vietnam. En este ambiente de tensión máxima entre las dos superpotencias, a España le tocó en desgracia desempeñar un papel estelar.

"El cielo estaba ardiendo, una cosa apocalíptica. Algo que no se borrará nunca". Pedro Sánchez Gea, maestro de Palomares en el curso 1965-1966, relata su recuerdo de aquella mañana. El lunes 17 de enero de 1966 un superbombardero norteamericano de largo alcance B-52 cargado con bombas termonucleares colisionaba en vuelo con un avión nodriza durante la operación de repostaje. Eran las 10.30 de un día grabado a fuego en la retina de muchos habitantes de Palomares.

"Fue como un trueno, no podías creerte lo que estabas viendo. La gente corría sin rumbo, gritaba", recuerda a su vez Manuel González Navarro, hijo del alcalde.

Han pasado ya 41 años, y todavía hoy, para la mayoría de los españoles, el recuerdo del incidente atómico de Palomares es el de Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, bañándose en una playa de Almería para despejar dudas sobre los efectos radiactivos en la zona. Pocos saben que no fue una bomba, sino cuatro ?con una potencia 75 veces superior a las arrojadas sobre Japón?, las que cayeron sobre Palomares, y menos aún se conoce sobre las penurias que sufrieron los habitantes de esta entonces remota y paupérrima pedanía de Cuevas de Almanzora y la vecina aldea de Villaricos.

Ese objetivo "dar a conocer ese drama silencioso"? ha sido el que ha animado a los autores del largometraje documental Operación Flecha Rota, donde se recogen, entre otros muchos, los testimonios de Sánchez Gea y González Navarro, y que se estrena estos días en Almería. El equipo ?una docena de profesionales almerienses capitaneados por José Herrera, guionista y director? ha dedicado más de quince años a recabar documentación, financiación y localización de testigos en España y Estados Unidos sobre el suceso que marcó su infancia y la vida de muchos de sus paisanos.

Entre otras aportaciones, Operación Flecha Rota reconstruye en tres dimensiones el accidente. "Lo hemos recreado a partir del informe oficial de la US Air Force y de las declaraciones de Larry Messinger, el piloto que tripulaba el B-52, que nos concedió su primera entrevista ante una cámara. Gracias a eso pudimos hacer una reconstrucción del accidente con bastante precisión, porque hasta entonces había muchas inexactitudes y contradicciones", asegura José Herrera.

El avión regresaba de una misión en Turquía, en la frontera con la Unión Soviética, y se dirigía a su base en Carolina del Norte. Sobrevolaba la costa mediterránea de España a 10.000 metros de altura cuando se acercó al avión nodriza cargado con 110.000 litros de combustible. Un error propició que el bombardero se elevara demasiado bajo el avión nodriza y le golpeara en la panza. El B-52 quedó gravemente averiado, y de los siete tripulantes, tres murieron. Los supervivientes lograron tirarse en paracaídas instantes antes de que explotara. Los restos del B-52 y las cuatro bombas de hidrógeno caían sobre Almería.

Pedro Sánchez recuerda que los restos del avión aterrizaron sobre Palomares. "Tuvimos la suerte de que el tren de aterrizaje del B-52 cayera a unos treinta metros de mi casa y de las aulas". Fueron momentos de incertidumbre y pavor: "Veíamos eso que parecía que iba a caer, y como venía el viento hacia acá pensábamos que nos iba a aplastar. Salí de casa. Tenía un zagal con tres años y le busqué. Si pasa algo, que nos pille juntos", relata Sánchez.

De las cuatro bombas que portaba el B-52 sólo en una se desplegó el paracaídas, por lo que, al llegar al suelo, no llegó a deflagrar, lo que sí ocurrió con las dos que impactaron violentamente. En ambas explotaron los detonadores químicos, formándose un aerosol que diseminó dióxido de plutonio alrededor. "En el documental demostramos que las bombas estaban armadas, en contra de lo que siempre se afirmó, pero como no se introdujeron los códigos de seguridad, no llegó a explotar su carga mortífera", dice Herrera.

Pasados los primeros momentos de incertidumbre, la actitud de los testigos fue la de ayudar. "Los vecinos se portaron maravillosamente. Iban de un lado a otro con el ánimo de auxiliar, de hacer todo lo necesario. Fue un comportamiento ejemplar". Las palabras del maestro de Palomares las refrenda Joe Ramírez, capitán de la Air Force, de los primeros en llegar: "No sabía cuál iba a ser la reacción del pueblo al ver a los norteamericanos que habían causado ese incidente a gente inocente. Pronto supe que todos trataban de ayudar".

El ejército norteamericano activó inmediatamente un operativo denominado Broken Arrow (flecha Rota), código militar que se utiliza cuando hay un incidente nuclear. El principal objetivo era localizar las bombas y descontaminar la zona. La cuarta bomba no aparecía. Gracias a los testimonios de unos labradores que la vieron caer, comenzaron a buscarla en el mar. La tensión era máxima porque, en plena guerra fría, la Unión Soviética también tenía mucho interés en encontrar la bomba, la carpeta de combate con los códigos de armado, las radios especiales para los protocolos de las alertas y las cajas negras, para hacerse con valiosos secretos militares. Según indica en el documental Sebastián Sánchez, estudioso del accidente, en el Gobierno español había también militares interesados en tomar muestras para incluir a España entre los países con armamento nuclear.

El ejército norteamericano llegó a desplegar hasta 1.400 soldados en Palomares, a los que ubicó en un campo (el campamento Wilson) rebautizado como Villa Jarapa por los lugareños. La mayoría eran de origen hispano o afroamericano, como recuerda la ex alcaldesa de Palomares, Antonia Flores: "Yo nunca había visto a nadie de un color distinto, y todas las personas que bajaban de esos autobuses eran negros. Hacían fuego por la noche, entonces sólo se les veía el blanco de los ojos y los dientes. Para mí era pánico".

Para establecer el alcance de la radiación se realizaron miles de mediciones a mano con un contador de radiaciones al que los habitantes de la zona llamaban "la plancha". Los servicios sanitarios norteamericanos realizaron también exhaustivos análisis a más de 1.500 civiles y militares para calcular el plutonio inhalado. Además, en más de 130 hectáreas se arrancó toda la vegetación, entre la que había numerosas tomateras, que en gran parte fueron trituradas, quemadas y enterradas en dos fosas. El miedo a la radiación provocó pésimas consecuencias económicas. En los mercados dejaron de venderse los productos de Palomares y Villaricos aunque procedieran de cosechas limpias; se perdieron jornales agrícolas, y como la cuarta bomba se seguía buscando en el mar, también se paralizó la pesca. Quienes poseían animales se veían en la disyuntiva de alimentarlos careciendo de alimentos y de dinero, sacrificarlos o malvenderlos porque, como indica un vaquero en el documental, "cuando tienes que vender obligado, todos van a aprovecharse de ti". Pero fue en Villaricos donde las consecuencias fueron peores. Las dificultades desembocaron en hambruna y en un conato de rebelión de los pescadores en el campamento Wilson. Sólo entonces, el mando norteamericano procedió al reparto de alimentos y a la contratación de vecinos en las labores de recogida de los restos de los aviones.

Pasaba el tiempo y la cuarta bomba seguía sin aparecer. Hasta cinco minisubmarinos se utilizaron en su búsqueda. Ochenta días después del accidente era encontrada gracias al testimonio del marinero Francisco Simó, conocido para la posteridad como "Paco el de la bomba", porque indicó con gran precisión el lugar en el que la vio caer.

Hasta eso fue aprovechado por el régimen. Para Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, que siguió el incidente, a propósito del cual escribió un artículo en Pueblo, "hubo una gran desidia, no informaron de nada a nadie, así que tenían que taparlo. ¿Cómo? Pues llamando la atención con la bomba perdida en el agua, diciendo que estaban buscando la bombita". En opinión de Julio Carmona, periodista de Televisión Española, "somos tan amigos de crear sainetes que empezó el del pescador que encuentra la bomba y que explica a las grandes tecnologías de la época que ser español es lo que importa, y con el talento que tenemos, ya sabemos dónde está la bomba".

Pese a las penurias, también hubo episodios de humor negro que se recogen en el documental, como la preocupación de un guardia civil recién casado que, temeroso de sufrir impotencia por el efecto del plutonio, se marchó luego más tranquilo cuando le dijeron que lo que produce es cáncer de pulmón.

Además de los testimonios directos de una treintena de personas, una de las principales aportaciones de Operación Flecha Rota es el material gráfico inédito que Antonio Sánchez Picón, productor del documental, localizó y adquirió en nombre del Centro Andaluz de Fotografía a finales de los noventa en el Archivo Nacional de Estados Unidos. "Encontré ocho horas y media de filmación en 16 milímetros hecha por los norteamericanos en Palomares, que estaban recién desclasificadas". Parte de esos fotogramas ilustran estas páginas.

El documental refleja el distinto tratamiento del incidente en la prensa nacional y extranjera. "Hemos recabado titulares de periódicos de España, Estados Unidos, la URSS, el Reino Unido, Japón y Francia. El accidente fue manipulado por todos. En España, la primera noticia llegó por Radio España Independiente, La Pirenaica", recuerda Herrera, para quien resulta muy significativo que un habitante del Pacífico supiera antes que alguien de Palomares que las bombas no eran convencionales.

En España, la censura actuó a conciencia, y los titulares se limitaban a decir que "no pasa nada" y "no hay radiactividad", mientras que los periódicos americanos sí reconocían su existencia. En el otro extremo se encontraban los medios de la URSS, que calificaban el hecho de "crimen contra la humanidad" y daban a entender que moriría muchísima gente. Pero al margen de la censura, Herrera lamenta sobre todo el tratamiento que la prensa española dio a los habitantes de Palomares. "Los mostraron como si fueran unos pícaros y unos ladrones que querían indemnizaciones excesivas. Lograron trocar el papel de víctimas en el de unos indolentes aprovechados. Algún medio llegó incluso a afirmar que no se habían duchado en su vida hasta que les obligaron a hacerlo para eliminar restos suspendidos con el polvo". En este sentido, el documental supone "sobre todo, un acto de justicia con los vecinos".

'Operación Flecha Rota' se estrena el próximo viernes en el Museo Arqueológico de Almería. www.pitacoproducciones.com. (EL PAIS 19-4-2007)



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MensajePublicado: Mie, 13/Jun/2007 7:34 am Responder citando
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El Gobierno concluye el primer estudio radiométrico de Palomares

Los resultados se conocerán a final de año, cuando el Consejo de Seguridad Nuclear entregue su estudio semestral al Parlamento para someterlo a análisis

El Consejo de Seguridad Nuclear incluirá en el informe semestral que presentará ante el Parlamento a finales de año el mapa radiométrico superficial de los terrenos afectados por el accidente nuclear ocurrido hace más de cuarenta años en Palomares, que ha concluido el Ciemat -Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas- a finales del mes de mayo.

Fuentes de este organismo público expresaron que no será hasta entonces cuando se hagan públicos los datos sobre los restos de contaminación hallados en la zona durante la elaboración de este primer mapa radiométrico, labor a la que se dedicaron durante los últimos tres meses 20 profesionales altamente cualificados, más los que participan de las empresas subcontratadas para realizar los trabajos.

Esta primera fase del trabajo, que concluyó un mes antes de lo previsto, consistió fundamentalmente en la caracterización radiológica superficial del terreno utilizando una malla de cinco por cinco metros cuadrados, así como en la recogida de muestras de suelo superficial -hasta quince centímetros de profundidad- para su análisis en laboratorio. Por eso, no aportará demasiada información, dado que el trabajo ha consistido en actualizar lo que ya había.

Finalizada esta tarea, los expertos desplazados a la zona han empezado ya con los trabajos de la segunda fase, cuyo inicio estaba previsto para el próximo mes de octubre, consistente en la elaboración de un mapa radiométrico en profundidad que determinará el grado de contaminación existente en el subsuelo de Puesto Blanco, El Jatico y La Punta, lugares en los que se detectaron indicios de contaminación residual. Por eso, las fuentes señalaron que hasta dentro de dos años no podrán manejarse «datos fiables» de este segundo mapa radiométrico.

La labores en esta zona del Levante almeriense por parte del Ciemat, organismo que cuenta para este proyecto con la colaboración del Departamento de Energía de Estados Unidos, se iniciaron después de que en el mes de septiembre de 2006 el Gobierno español y el citado departamento estadounidense suscribiesen un acuerdo para limpiar de radiactividad la zona. Sobre ella, el 17 de enero de 1966 el choque de un bombardero B-52 con un avión nodriza en una maniobra de aprovisionamiento causó la caída de cuatro bombas termonucleares 5.000 veces más potentes que la que destruyó Hiroshima (Japón). (IDEAL 13-6-2007)



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MensajePublicado: Mie, 13/Jun/2007 7:48 am Responder citando
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ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO DE PALOMARES-ALMERÍA: 1991-2005

El Dr. Pedro Antonio Martínez Pinilla es la mayor autoridad médica y científica en el seguimiento epidemiológico del accidente nuclear de Palomares, el más importante de los acontecidos en la Península Ibérica, que tuvo y tiene repercusiones, no sólo locales y estatales, sino internacionales.

Tras décadas de trabajo riguroso nos ha ofrecido, en primicia, su último estudio epidemiológico. Si son ustedes capaces de leerlo en su totalidad, observaran el estudio concienzudo de un científico de vanguardia, quizá harto de la manipulación que los medios de comunicación "tradicionales" han realizado sobre sus anteriores análisis, que siempre han resaltado resultados fuera de su contexto original.

Esperamos que este trabajo científico sea el punto de partida para los que otros y otras pretenden realizar, que no sea utilizado sesgadamente y que se interprete en su totalidad. Precisamente por eso no vamos a destacar ningún comentario del mismo.

Desde estas líneas queremos agradecer al Dr. Pedro Antonio Martínez Pinilla su confianza en este medio de información alternativa, siempre independiente y ajeno a intereses políticos o empresariales, y que no recibe subvención alguna.

Es un auténtico honor poder publicar este estudio para su difusión en Internet.

Por el peso del mismo en PDF -unos 16 MB- tardará un poco en aparecer en sus pantallas... pero puedo asegurarles que merecerá la pena. (Almediam)




ESTUDIO EPIDEMIOLÓGICO DE PALOMARES-ALMERÍA: 1991-2005


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MensajePublicado: Dom, 24/Jun/2007 8:47 pm Responder citando
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Pues al parecer mañana, se van a desclasificar los documentos de la CIA de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, y puede que nos enteremos de la versión americana de lo que pasó con las bombas de Palomares (aunque seguro que muchos ya lo saben).

Un saludo,

Cita:
Los documentos de la Guerra Fría se desclasificarán este lunes

Estados Unidos desclasificará este lunes cientos de documentos secretos de la agencia de inteligencia más conocida del país, la CIA. Como en el caso de su equivalente soviético, el KGB, la revelación de estos documentos se convierte en un filón valiosísimo para historiadores y también para novelistas. Se abren aspectos insospechados de lances históricos hasta ahora reservados o poco claros.

Mientras Merilyn acunaba con dulzura a Kennedy y el comandante calentaba motores con Nikita Krushev, el mundo se congelaba en plena Guerra Fría. Por entonces la CIA odiaba a muerte a los conversos como aquel joven cubano llamado Fidel Castro que pasó de ser uno de sus colaboradores al mas grande de sus enemigos. La leyenda popular cubana habla de las innumerables operaciones diseñadas por la CIA para acabar con su vida. Bombas, cianuro en su comida, etc. Unas leyendas que probablemente se harán realidad este lunes cuando la agencia desclasifique cientos de documentos secretos de sus actuaciones entre los años cincuenta y setenta.

Pero Castro no será el único protagonista. Presumiblemente se desvelarán actividades ilegales de la guerra de Vietnam o de escándalos políticos como el Wategate. Algunos historiadores españoles esperan conocer algo más sobre la bomba de Palomares, o cómo observaba la CIA la transición española.
Según el director de la agencia americana Michael Hayden, estas revelaciones no favorecerán en nada su imagen. Entre otras razones porque además de las operaciones políticas figuran los seguimientos a personajes famosos por su presunta condición de comunistas. Es el caso de Jane Fonda. La CIA le había intervenido su teléfono y su correspondencia. Hasta que descubrió que las cartas que le llegaban de Moscú procedían de un amor de juventud.

Noticias Antena 3 24-06-2007
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MensajePublicado: Lun, 02/Jul/2007 3:15 pm Responder citando
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PRIMER ANÁLISIS DETALLADO DE LA RADIACIÓN 41 AÑOS DESPUÉS DEL ACCIDENTE NUCLEAR

Detectada contaminación en Palomares fuera de las zonas expropiadas y valladas
La investigación del mayor incidente nuclear


El 17 de enero de 1966, el cielo de Palomares (Almería) vivió el mayor accidente con armas nucleares sobre población civil de la historia. Un bombardero estadounidense colisionó en vuelo con el avión- nodriza del que repostaba. Cayeron cuatro bombas termonucleares, más potentes que las de Hiroshima. Dos fueron recuperadas intactas y dos liberaron parte de la carga. Aunque parezca increíble, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) acaba de concluir el primer gran análisis detallado de la radiación en Palomares. No hay riesgo para la salud, pero la zona contaminada ha pasado de 90.000 metros cuadrados a 300.000 por el descubrimiento de una gran bolsa de contaminación radiactiva.

Han pasado 41 años desde el accidente nuclear y el suelo de Palomares, en Almería, aún depara sorpresas. El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) ha concluido el primer análisis detallado de 6,6 millones de metros cuadrados del pueblo y ha determinado que algunas zonas que se creían seguras están contaminadas por americio (producto de la desintegración del plutonio).

Aunque no hay riesgo para la población, la prudencia aconseja "imponer restricciones totales o parciales al uso del suelo" y "restringir la comercialización de productos alimentarios cultivados en la zona", según la documentación del Ciemat (organismo dependiente del Ministerio de Educación), y del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

Entre el 21 de noviembre y el pasado 22 de febrero, los técnicos del Ciemat barrieron a pie Palomares (1.300 habitantes). Cada siete metros o cada cinco segundos, con un ordenador portátil, un GPS y un medidor de radiación analizaron una superficie como la de 660 campos de fútbol. En total, obtuvieron "63.000 registros de medidas que sirven para estimar las concentraciones en los primeros 15 centímetros de suelo de americio-241", entre otros elementos radiactivos, según detalla el informe Caracterización Radiológica Superficial Extensiva en Palomares.

El organismo tenía instalados medidores de la radiación del aire, pero del suelo sólo conocía que había problemas en las zonas en las que cayeron las bombas. Mientras los niveles del aire fuesen relativamente normales y estables, a nadie le importó la contaminación del suelo. Ya decaería. Eso cambió a finales de los 90, cuando la explosión urbanística llegó a Palomares y los dueños de los terrenos y el Ayuntamiento quisieron construir allí. Por eso en 2004, el director del Ciemat, Juan Antonio Rubio, siguiendo el trabajo del Gobierno de Aznar, decidió expropiar unos 70.000 metros cuadrados de dos terrenos en los que cayeron las bombas y en los que había contaminación muy superior a la del resto del pueblo. El objetivo era evitar la urbanización, ya que el movimiento de tierra podía resuspender las partículas radiactivas. Parte del terreno estaba ya recalificado.

El estudio de Palomares ha supuesto una gran cantidad de ida y venida de informes y cartas entre el Ciemat (que realiza los estudios) y el CSN (que los aprueba y supervisa). El pasado 10 de mayo, Rubio remitió una carta al CSN junto a las conclusiones del estudio. Allí detalla que "se ha barrido una extensión tres veces mayor a la que, en 1966, se integraba dentro de la línea cero inicial de contaminación, que abarcaba 230 hectáreas".

La presidenta del CSN, Carmen Martínez Ten, replicó el pasado 1 de junio con otra carta en la que le pedía más datos: "La concentración de americio-241 que se aprecia en los mapas enviados revela puntos fuera de las áreas expropiadas con valores de entre 5 y 50 becquerelios por kilo [medida de desintegración], lo que podría dar lugar a dosis superiores a 1 milisievert al año, con la subsiguiente necesidad de imponer restricciones totales o parciales según el caso".

En efecto, el estudio ha revelado ahora que junto a la bomba que liberó más carga -la bomba 2- quedan unos 5.000 metros cuadrados contaminados y otros 10.000 "en una tercera zona de impacto que quedó interrumpida por la construcción de una balsa de riego". Se trata de un solar junto al cementerio, a las afueras del pueblo y cuya expropiación se ordenó en 2004 aunque no se completó hasta dos años después. Además, en el centro del pueblo cayó la bomba 3, en un solar de 4.000 metros que fue expropiado en 2004. Junto a ese terreno han aparecido más residuos.

El lunes, el pleno del Consejo de Seguridad Nuclear se reúne para debatir el estudio. Previsiblemente, acordará la ocupación temporal de unos 50.000 metros cuadrados junto a las dos zonas expropiadas para prohibir allí cualquier cultivo y aislarlo. La figura elegida es distinta de la expropiación para agilizar los trámites.

Por último, al este de Palomares, en la sierra de Almagrera, ha aparecido la mayor bolsa de suelo contaminada: 200.000 metros en los que hay americio-241. Se trata de "la pluma de la explosión", los residuos de la bomba 2 que el viento llevó allí. Como son las partículas radiactivas depositadas por el viento, los expertos no esperan que la contaminación sea difícil de erradicar. Sólo en una depresión de unos 400 metros cuadrados ha aparecido radiación significativa. El americio se inhala y dura en el medio cientos de años. A los 432 años se ha desintegrado la mitad.

La responsable del estudio, Teresa Mendizábal, explica que "esa zona está ya protegida por su valor paisajístico y no se puede cultivar ni construir". Mendizábal destaca la importancia del informe -que ha costado 200.000 euros- y "que los resultados deben tranquilizar a todo el mundo al despejar las dudas sobre lo que hay en Palomares. Hemos mirado un área enorme con detalle y los resultados son tranquilizadores".
De los 6,6 millones de metros cuadrados analizados, en unos 300.000 (un 4,5%) hay radiación por encima de lo permitido. Esto supone más que triplicar lo que hasta ahora se consideraba afectado. En las zonas oficialmente contaminadas, la dosis que reciben las personas es similar a que la de recibir a tres radiografías de tórax al año.

Una vez vallado el terreno, comenzará la descontaminación a fondo para devolverlo al pueblo y zanjar un problema histórico. El Gobierno español afirma que EE UU "aportará parte de la financiación" para la última etapa, la más cara. El Ciemat destaca que tiene "el máximo apoyo de EE UU, tanto como financiero como tecnológico".

Los técnicos implicados admiten que es extraño solucionar ahora un problema de 1966, pero señalan que ni Palomares era hace 20 años el foco de urbanismo y turistas que es hoy ni la tecnología permitía estos análisis tan detallados de forma accesible.

Lo que más temen los organismos implicados es la alarma injustificada. Por un lado admiten que no puede haber residuos radiactivos en una población y que es incomprensible que se haya llegado a esta situación 41 años después; por otro minimizan el problema. "No es peligroso, pero hay que acabar con el problema de una vez", resume una fuente del Consejo de Seguridad Nuclear.

"No hay riesgo para la salud"

Cada año, unos 150 vecinos de Palomares viajan a Madrid para sacarse sangre y orina para una muestra. Desde 1966, 1.029 personas han sido analizadas sin que los estudios epidemiológicos hayan detectado incidencia en la salud, según coinciden el Gobierno español y el de Estados Unidos.El departamento de Energía de EE UU, que cada año dispone de 300.000 dólares para estos estudios, asegura que unas 50 personas tenían restos de plutonio en la orina "a niveles no significativos"."Las dosis son muy bajas y vamos a restringir el uso de terrenos donde hay americio pero sólo por precaución. No hay riesgo para la salud", explica Teresa Mendizábal, responsable de Medio Ambiente del Ciemat. En eso coincide el director de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear, Juan Carlos Lentijo.En 2003, el CSN ordenó prohibir la venta de verduras cultivadas en zonas de Palomares en las que hubiera una radiactividad mayor de 5.000 becquerelios por kilo.En esas zonas, los habitantes reciben una dosis de 1 milisievert al año, una cantidad equivalente a tres radiografías de tórax o a un tercio de la radiación que, de media, recibe cualquier persona al año.
  • El Consejo de Seguridad Nuclear ordena el lunes "por prudencia" ampliar el suelo restringido para cultivar o construir.

  • El hallazgo de 210.000 metros cuadrados contaminados hasta ahora desconocidos triplica el área oficialmente radiactiva.

  • Un macroestudio oficial halla derivados de plutonio fuera de las parcelas restringidas en dosis mayores de las permitidas.

  • "Los resultados deben tranquilizar a todo el mundo", afirma la responsable del estudio.

  • El Gobierno asegura que EE UU pagará parte de las tareas de limpieza y restauración.

(EL PAIS Rafael Mendez- 01/07/2007 )



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PALOMARES: 44 AÑOS DE CONTAMINACION RADIACTIVA
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